Itinerario geológico por los depósitos piroclásticos del Sur de Tenerife

 

Tipo: artículo de libro
Título: Itinerario geológico por los depósitos piroclásticos del Sur de Tenerife
Autor: J.R. Losada
Titulo libro: Curso Internacional de Volcanolgía y Geofísica Volcánica
Editores: M. Astiz y A. García
Editorial: Servicio de publicaciones del Exmo. Cabildo Insular de Lanzarote
Serie: Casa de Los Volcanes
Volumen: 7
Año: 2000

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Introducción

La isla de Tenerife está situada en el sector central del Archipiélago Canario, es la de mayor extensión de todo el conjunto (2058 km2) y se eleva desde los fondos oceánicos situados a más de 3000 m de profundidad hasta alcanzar una cota máxima de 3718 m en el pico del Teide. Presenta una forma groseramente triangular, con los macizos de Anaga y Teno en los vértices NE y NW respectivamente. En su centro se abre hacia el N una espectacular depresión semicircular, la caldera de las Cañadas, cuyo diámetro máximo es de unos 16 km, cerrada al S por una pared que en algunos puntos se eleva a más de 500 m sobre la base interna de la caldera. En el centro de la depresión de las Cañadas, se eleva el complejo estratovolcánico Teide-Pico Viejo, punto más elevado del territorio español. Desde el NE de dicha depresión y hasta la zona de La Laguna se extiende una alineación volcánica que constituye la dorsal de la isla, orientada según una dirección NE-SW. A ambos lados de la dorsal, se abren hacia el NW y SE respectivamente, los valles de la Orotava y Güimar. Dichos valles presentan una morfología de fondo plano de unos 7 a 10 km de anchura, limitados por unas paredes rectas y fuertemente escarpadas.

Dentro del marco geodinámico, la isla de Tenerife está situada sobre corteza oceánica, a unos 300 km al W del borde continental africano. El volcanismo, como el de todo el conjunto del Archipiélago Canario, es un volcanismo de intraplaca, estando, concretamente en esta isla, bien representados todos los términos petrológicos típicos del volcanismo alcalino.

La isla de Tenerife se caracteriza por una gran complejidad volcanoestratigráfica, reflejada en la gran cantidad de episodios volcánicos de distinta composición (sálicos, intermedios y básicos) solapados en el espacio y en el tiempo. Pese a esta complejidad se pueden individualizar varios edificios volcánicos independientes, definidos anteriormente por sus rasgos morfológicos. En primer lugar los macizos de Anaga y Teno, a los que se puede añadir un tercer edificio residual localizado al S, en la zona y alrededores del Roque del Conde. Estos macizos están formados por materiales de las denominadas series antiguas o serie I, con grandes espesores de coladas basálticas y mantos de piroclastos basálticos, atravesados por gran cantidad de diques de composición similar. En estas zonas aunque en mucho menor volumen, aparecen episodios sálicos en forma de coladas muy potentes, diques y domos, si bien donde aparecen mejor representados estos materiales es en el macizo de Anaga. Las edades de estos edificios varían entre 3.5 a 8 millones de años (Feraud et al., 1985; Ancochea et al., 1990), aunque en algunas zonas existen núcleos muy antiguos como la zona N del macizo de Anaga, dentro del denominado Arco de Taganana (Hernández-Pacheco y Rodríguez-Losada, 1996), donde Abdel-Monem et al., (1972) calcularon una edad de 16.1 millones de años. Aunque esta edad resulta dudosa, esta zona parece ser la más antigua de la isla.

 

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